MORALEJA
Mi marido y yo estábamos sentados a la mesa en la reunión de mis excompañeros/as de universidad. Yo contemplaba a una mujer sentada en una mesa vecina, totalmente borracha, que se mecia con su bebida en la mano.
Le pregunté a mi marido: -La conoces?
-Si- suspiró- es mi ex-novia. Supe que se dio a la bebida cuando nos separamos hace algunos años y me dijeron que nunca más estuvo sobria.
-Dios mío!!! - exclamé...Quién diría que una persona puede celebrar algo durante tanto tiempo!!!!
Moraleja: Siempre hay dos maneras de ver las cosas... EL VIOLINISTA
Había una vez un violinista llamado Paganini.
Algunos decían que era muy raro. Otros que era sobrenatural. Que era mágico. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo.
Una noche, el público estaba preparado para recibirlo.
La orquesta entró y fue aplaudida. El director fue ovacionado. pero cuando Paganini apareció, el público deliró (aplaudía, gritaba, ...).
Paganini coloca su violín en el hombro y lo que sigue es indescriptible, sorprendente, ...
Blancas, negras, corcheas,...las notas parecen tener alas y volar con el toque de aquellos dedos encantados.
¡DE REPENTE, un sonido extraño interrumpe el ensueño...
¡Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompe!
El director de la orquesta paró. La orquesta paró de tocar. El público paró.
¡Pero Paganini no paró. Mirando su partitura, él continuó sacando sonidos deliciosas de su violín sin problemas. El director y la orquesta, admirados, vuelven a tocar.
El público se calmó, cuando DE REPENTE, otro sonido extraño...
¡Otra cuerda del violín de Paganini se rompe!
El director paró de nuevo. La orquesta paró también.
¡Paganini no paró. Como si nada hubiera ocurrido, olvidó las dificultades y siguió arrancando sonidos imposibles de su violín.
El director y la orquesta, impresionados, vuelven a tocar.
Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación.
Todas las personas, asombradas, gritaron un OHHHH! Que retumbó por toda la sala.
Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompió. El director para. La orquesta para.
La respiración de público para.
¡Pero Paganini NO para!!!.
Como si fuera un contorsionista musical, arranca todos los sonidos posibles de la única cuerda que sobra de aquel violín destruido. Ninguna nota fue olvidada.
El director,asombrado,se anima. La orquesta también. El público pasa del silencio a la euforia (grita, aplaude, se pone de pie, llora,...Pagani alcanza la Gloria, triunfa, ...
“Victoria” es el arte de continuar “donde todos resuelven parar”
CUESTION DE COLORES
Era una ciudad azul,
donde todo era azul,
debajo de un árbol azul,
descansaba sobre el césped azul,
un hombre azul,
todo vestido de azul.
El hombre azul se desperezó
y abrió sus ojos azules al cielo azul.
De pronto vio recostado a su lado
a un hombre verde,
vestido de verde.
El hombre azul, entre sorprendido y asombrado le preguntó:
- ¿Y usted qué hace aqui?
- ¿Yo? -contestó el hombre verde -. Me escapé de otro cuento porque allí me aburría.
Jorge Bucay (Déjame que te Cuente). EL ARBOL DE LOS PROBLEMAS
Un carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acaba de finalizar un duro primer día de trabajo. Las cosas no le salieron muy bien, su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y su antiguo camión se negaba a arrancar.
Ofrecí llevarlo a su casa y mientras íbamos en camino permaneció en silencio.
Una vez que llegamos me invitó a conocer a su familia.
Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando en las puntas de las ramas con ambas manos.
Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación:
Su bronceada cara estaba plena de sonrisas.
Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dió un beso a su esposa.
Posteriormente, me acompañó hasta el auto.
Cuando pasamos cerca del árbol sentí curiosidad y le pregunté,
acerca de lo que le había visto hacer un rato antes.
El me contestó: Ese es mi árbol de problemas.
Sé que no puedo evitar tener problemas, pero no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos.
Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.
-Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, ni remotamente hay tantos como recuerdo haber dejado la noche anterior…